¿Cuánto peso he de ganar en el embarazo?

Si me preguntáis cuántos kilos debe subir una embarazada, os voy a dar una respuesta un poco antipática, pero honesta: depende. No porque quiera escaquearme, sino porque no hay una cifra igual para todas. En un embarazo único, lo primero que miro es el IMC que teníais antes del embarazo. Para muchas mujeres con un IMC dentro de la normalidad, el rango suele estar alrededor de 11,5 a 16 kg. Pero ese número cambia si partíais de bajo peso, sobrepeso u obesidad, y cambia todavía más si el embarazo es gemelar o hay algún dato clínico que obligue a hilar fino.

Lo que no quiero, y esto lo digo muy en serio, es que la báscula se convierta en un examen semanal. El peso es un dato más. No resume cómo lo estáis haciendo ni cuánto estáis cuidando a vuestro bebé. En consulta me interesa bastante más la película completa: cómo coméis, cómo os encontráis, cómo crece el bebé, si hay náuseas, diabetes gestacional, tensión alta, retención de líquidos o algo que cambie la lectura del número.

Cuántos kilos debe subir una embarazada

La frase de “un kilo por mes” la he escuchado muchísimas veces. Tiene algo de tranquilizador porque parece sencilla, pero se queda corta enseguida. Hay mujeres que apenas suben en el primer trimestre porque las náuseas las dejan viviendo a base de lo que toleran. Otras suben algo más al principio y luego se estabilizan. Y en el tercer trimestre no todo el peso es grasa, ni mucho menos: ahí hay bebé, placenta, líquido amniótico, más volumen de sangre, pecho y todos esos cambios del cuerpo que no se ven en una tabla.

Para no ir a ojo, usamos rangos. La tabla clásica del Institute of Medicine, recogida por el NCBI Bookshelf, ordena la ganancia total según el IMC previo al embarazo. El CDC resume esos mismos rangos y añade una idea que a mí me parece clave: el objetivo de peso se trabaja con la persona que está siguiendo vuestro embarazo, no desde una tabla pegada en la nevera.

IMC antes del embarazoGanancia total orientativa en embarazo únicoRitmo aproximado en 2º y 3º trimestre
Bajo peso: IMC menor de 18,512,5 a 18 kgAlrededor de 0,5 kg por semana
Normopeso: IMC 18,5 a 24,911,5 a 16 kgAlrededor de 0,4 kg por semana
Sobrepeso: IMC 25 a 29,97 a 11,5 kgAlrededor de 0,3 kg por semana
Obesidad: IMC 30 o más5 a 9 kgAlrededor de 0,2 kg por semana

Tomad la tabla como una brújula, no como una obligación matemática. Si vuestro embarazo es gemelar, si tenéis menos de 18 años, si partís de una enfermedad previa o si aparece alguna complicación, estos rangos no deberían aplicarse sin individualizar. En embarazo múltiple hay rangos diferentes y el seguimiento tiene que ser más específico.

A veces nos olvidamos de qué está midiendo realmente la báscula. Durante el embarazo no solo cambia la grasa corporal. Aumenta el volumen de sangre, cambia el líquido que retenéis, crece el útero, está la placenta, está el líquido amniótico y está el bebé. Dos mujeres pueden subir los mismos kilos y no estar viviendo lo mismo. Una puede retener líquido, otra puede moverse menos por dolor pélvico, otra puede haber cambiado mucho su forma de comer y otra puede estar, sencillamente, dentro de una evolución esperada.

Cómo calcular el IMC antes del embarazo

El IMC es el índice de masa corporal. Se calcula dividiendo el peso en kilos entre la altura en metros al cuadrado. Por ejemplo, si antes del embarazo pesabais 65 kg y medíais 1,68 m, el cálculo sería 65 / 1,68 / 1,68, que da aproximadamente 23. Ese resultado estaría dentro del rango de normopeso.

Aun así, el IMC no debería usarse para colgarle una etiqueta a nadie. Es una herramienta sencilla para planificar cuidados, nada más. No sabe cómo coméis, si venís de años de dieta, si tenéis mucha masa muscular, si os movéis bastante o si este embarazo os ha puesto el cuerpo patas arriba desde la semana seis.

Qué suele pasar con el peso por trimestres

En el primer trimestre es bastante habitual subir poco. Muchas guías trabajan con una referencia aproximada de 0,5 a 2 kg durante esas primeras semanas, pero luego llega la vida real y vemos de todo. Algunas mujeres no suben nada. Otras bajan un poco porque las náuseas han sido tremendas. Si podéis beber, comer algo, no hay signos de deshidratación y el equipo que os sigue está tranquilo, esa bajada no se lee igual que una pérdida mantenida con vómitos importantes.

Otra cosa que veo mucho en consulta es la comparación: “mi amiga está de las mismas semanas y ha subido mucho menos” o “mi hermana con esta barriga ya pesaba más”. Esa comparación casi nunca ayuda, porque cada cuerpo llega al embarazo con una historia distinta. La pregunta útil no es si vais igual que otra mujer, sino si vuestra evolución encaja con vuestro punto de partida y con lo que se está viendo en los controles.

En el segundo y tercer trimestre suele aumentar el ritmo, porque el bebé crece más, se acumulan líquidos y el cuerpo se prepara para sostener el embarazo y el postparto. Pero tampoco aquí conviene mirar solo el número. Una subida rápida puede ser simplemente un cambio de líquidos, y otras veces puede acompañarse de tensión alta, hinchazón llamativa o datos que conviene revisar.

Esto de hablar del peso sin hacer daño no es solo una manía mía. NICE pide una comunicación sensible y sin estigma cuando se habla de peso durante el embarazo. También reconoce que no siempre sabemos cuál sería el cambio “perfecto” para cada mujer. Por eso el foco se coloca en comer de forma razonable, moverse de manera adaptada y valorar cada caso cuando hay motivos clínicos. Podéis consultar sus recomendaciones de manejo del peso en embarazo si queréis leer la fuente completa.

Si estás subiendo más o menos de lo esperado

Subir más de la tabla no significa automáticamente que algo vaya mal. A veces hay retención de líquidos, cambios de apetito, menos movimiento por dolor, descanso peor o simplemente una evolución distinta. Pero sí es una señal para mirar el conjunto: tensión arterial, analíticas, prueba de O’Sullivan si corresponde, crecimiento fetal, alimentación y cómo os encontráis.

Subir menos también necesita contexto. Puede pasar por náuseas, vómitos, reflujo, ansiedad, pérdida de apetito o porque ya partíais de un peso determinado. Lo que no haría es compensar por vuestra cuenta con dietas restrictivas, suplementos que nadie os ha indicado o cambios bruscos. Si el peso preocupa, se mira. Pero se mira con calma y con datos, no con una bronca.

La pérdida de peso intencional durante el embarazo no se recomienda. Otra cosa es que, al mejorar la alimentación o al moverse un poco más, cambien hábitos y el cuerpo responda de una manera determinada. Pero el objetivo no debería ser adelgazar, sino cuidar el embarazo y detectar si hay algo que necesita apoyo.

Cómo vivir el peso sin obsesionarte

Entiendo que la báscula pueda remover. A algunas mujeres les trae de golpe años de dietas, comentarios familiares o miedo a “pasarse”. Por eso me parece importante decirlo así de claro: no necesitáis pesaros a diario para hacer un buen embarazo. Si vuestro equipo no os ha indicado un control concreto, muchas veces basta con las revisiones habituales o con el seguimiento que os hayan propuesto.

A mí me gusta volver a lo básico, aunque suene poco brillante: comer variado, que haya verdura y fruta en casa, tirar de legumbres cuando no sabéis qué hacer, no vivir un bollo como una tragedia y no convertir los refrescos en costumbre diaria. Beber agua. Descansar como se pueda, que a veces ya es bastante. Y moverse de una forma que vuestro cuerpo tolere. El Ministerio de Sanidad recuerda en sus recomendaciones de actividad física durante el embarazo que conviene adaptar la actividad al momento, evitar deportes de riesgo y consultar si hay dudas o alguna condición médica.

Si un día coméis peor, no se arregla castigándoos al día siguiente. Se vuelve a la rutina normal y ya está. Si lleváis semanas con ansiedad por la comida, atracones, restricción o miedo intenso a subir de peso, eso también merece acompañamiento. El embarazo no borra la relación que cada una tiene con su cuerpo; a veces la deja más a la vista.

Cuándo consultar por el peso en el embarazo

Consultad con vuestra matrona, ginecóloga u obstetra si perdéis peso de forma mantenida, si no podéis retener líquidos, si vomitáis muchas veces al día, si hay mareos importantes, si aparece hinchazón brusca de cara o manos, dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales, tensión alta, dolor abdominal fuerte o si os dicen que el bebé está creciendo menos o más de lo esperado.

También merece una revisión si el peso se ha convertido en una preocupación constante. A veces no hace falta una gran intervención: basta con ordenar información, quitar ruido y decidir juntas qué seguimiento tiene sentido para vosotras.

Lecturas relacionadas

Preguntas frecuentes sobre peso en el embarazo

Este articulo es informativo y no sustituye una valoracion individual. Si tienes sintomas intensos, dudas sobre tu caso concreto o notas algo que no te encaja, consulta con tu matrona, ginecologa, obstetra o urgencias. Si quieres revisar tu situacion con calma, puedes reservar una consulta online con Elena.