«Nadie me explicó qué suponía tener puntos en mi periné tras el parto y cómo debía cuidarlos». Esta frase me la han dicho muchas veces, y casi siempre con esa mezcla de cansancio y enfado suave que aparece cuando una mujer siente que le faltó información. Hablamos muchísimo del día del parto. Normal, claro. Pero luego llegáis a casa con el bebé, con sangre, con sueño, con puntos o sin ellos, y el periné está ahí recordando que el parto no terminó en el paritorio.
Qué le pasa al periné después del parto
El periné es la zona que queda entre la vulva y el ano. Durante un parto vaginal se estira, recibe presión y puede quedar como acorchado, dolorido o inflamado. A veces no hay ni un punto y aun así molesta. Otras veces ha habido un desgarro o una episiotomía y, además de la sensación de golpe, hay una herida que tiene que cerrar.
En los primeros días podéis notar tirantez, escozor al orinar, sensación de peso o miedo al sentaros. También es muy común que ir al baño dé respeto. No lo digo por decir: lo he visto muchas veces. Una mujer puede estar tranquila con el bebé en brazos y ponerse rígida solo de pensar en hacer pis o en evacuar. No es exageración; es cuerpo protegiéndose.
La guía de atención al parto normal del Ministerio de Sanidad recuerda que la episiotomía no debe hacerse de rutina en un parto espontáneo. Bien. Pero eso no borra la realidad: muchas mujeres siguen llegando a casa con puntos, con una cicatriz reciente y con preguntas muy pequeñas, de esas que importan a las tres de la mañana.
Cómo cuidar los puntos o la cicatriz
Para lavar la zona, normalmente basta con agua y una higiene suave. No hace falta convertir el baño en un quirófano ni frotar como si hubiera que dejar la cicatriz impecable. Si os ducháis, dejad que el agua caiga. Después secad con toques, sin arrastrar la toalla. Yo aquí soy bastante poco amiga de los inventos: manos limpias, compresa limpia y poco teatro.
Cambiad las compresas con frecuencia y lavaos las manos antes y después. Parece una frase de cartel de centro de salud, lo sé, pero en postparto lo básico se nos cae de la cabeza. Estáis con tomas, pañales, visitas, sueño partido y una nevera que alguien ha llenado de tuppers. La recomendación de NICE sobre cuidados postnatales insiste justo en eso: higiene diaria, compresas limpias y mirar cómo evoluciona el dolor, el olor, la hinchazón o la apertura de la herida.
Si al orinar escuece, probad a dejar caer agua tibia mientras hacéis pis o justo después. No porque la orina sea peligrosa, sino porque una zona irritada se queja con cualquier roce. Para sentaros, buscad vuestra postura. Algunas mujeres están mejor un poco de lado; otras necesitan levantarse más despacio. Con los flotadores tipo donut no me entusiasmo: a veces alivian un minuto y luego dejan la zona más congestionada.
Sobre cremas, aceites o rosa mosqueta: no pongáis nada sobre una herida reciente sin que os lo haya indicado vuestra matrona o ginecóloga. Cuando la cicatriz esté cerrada ya hablaremos de hidratación, masaje o fisioterapia. Antes no. La piel está haciendo su trabajo y, en esos primeros días, menos suele ser bastante más.
Puntos, dolor y baño: lo que suele preocupar
Muchas suturas del parto son reabsorbibles. Por eso no siempre vais a ver «caerse» los puntos como una escena clara. A veces se van deshaciendo sin más; otras aparece un hilito en la compresa o al lavaros. El tiempo depende del material y de la herida. Lo que sí me importa: si cada día duele más, si algo huele mal o si la herida parece abrirse, no lo metáis en el saco de «será normal». Que os miren.
El dolor no desaparece de golpe. Puede molestar al sentaros, al caminar o al cambiar de postura en la cama, que en postparto se convierte casi en deporte. Lo esperable es que vaya bajando. El frío local, bien protegido y a ratos cortos, puede ayudar si hay mucha inflamación al principio. Y si necesitáis analgesia, pedidla y confirmad cuál os conviene, sobre todo si estáis dando pecho o tenéis alguna condición médica.
Y luego está el tema poco glamuroso: hacer caca. Empujar con miedo y con dolor puede convertir el baño en una pequeña negociación con una misma. Bebed agua, comed fibra, moveos un poco cuando el cuerpo lo permita y pedid ayuda si lleváis días sin evacuar. Si os han indicado laxantes por un desgarro importante, no lo dejéis a medias por pudor. En desgarros de tercer o cuarto grado, la SEGO habla de seguimiento específico y de medidas para proteger la reparación y la continencia.
Cuándo consultar sin esperar
Me gusta normalizar el postparto, pero no romantizarlo. Hay molestias esperables y hay señales que necesitan una valoración. Yo prefiero que consultéis una vez «de más» a que aguantéis en casa por miedo a parecer pesadas. Dolor que va a más, fiebre, escalofríos, flujo o sangrado con mal olor, pus, hinchazón que aumenta o una herida que se abre: eso no se vigila desde el sofá.
También conviene pedir ayuda si os cuesta orinar, si no podéis controlar gases o heces, si tenéis dolor rectal intenso o si os dijeron que el desgarro fue de tercer o cuarto grado y no sabéis cuál es el plan. En esos casos, el «ya se pasará» se queda corto. La información postparto del NHS insiste precisamente en avisar ante dolor importante, olor desagradable o problemas para orinar.
Suelo pélvico: no todo empieza con Kegels
Después del parto muchas mujeres preguntan: «Entonces, ¿hago Kegels ya?». Depende. En los primeros días, antes que entrenar, toca sentir, respirar, bajar inflamación y respetar la herida. A veces el primer ejercicio es levantarse de la cama sin contener la respiración. Parece poca cosa, pero no lo es.
Cuando la herida está cerrada y la revisión postparto lo permite, tiene sentido valorar el suelo pélvico. Si hay dolor persistente, sensación de peso, escapes de orina, gases que no controláis, molestias en las relaciones o una cicatriz que tira, yo no lo dejaría meses. Una fisioterapeuta de suelo pélvico puede ser una aliada estupenda en esta etapa.
Esto no significa que todas tengáis que hacer un tratamiento largo. Significa que el periné no es solo «la zona de los puntos». Es parte de vuestra postura, de cómo vais al baño, de cómo cargáis al bebé y de cómo volvéis poco a poco a habitar el cuerpo después del parto.
La cicatriz también necesita tiempo
Cuando la herida ya está cerrada, puede quedar una cicatriz sensible durante semanas. A veces molesta al tocarla, al sentarse mucho rato o al intentar tener relaciones. No hay que forzar. El postparto no tiene un calendario igual para todas, y menos cuando ha habido puntos en una zona tan íntima.
Si la cicatriz tira, duele o parece dura, no significa automáticamente que algo vaya mal, pero tampoco tenéis que resignaros a vivir con esa molestia. Una valoración puede distinguir si es una cicatrización esperable, si hay un punto dando guerra, si conviene esperar un poco más o si sería útil trabajar la zona con fisioterapia.
Y una cosa que me parece importante decir en voz alta: no tenéis que retomar las relaciones sexuales porque «ya han pasado cuarenta días». Esa fecha no es una orden. Si hay dolor, miedo, sequedad, lactancia a demanda, cansancio o simplemente no os apetece, se habla, se cuida y se busca ayuda si hace falta. El periné también forma parte de vuestra recuperación emocional.
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Preguntas frecuentes
Este articulo es informativo y no sustituye una valoracion individual. Si tienes sintomas intensos, dudas sobre tu caso concreto o notas algo que no te encaja, consulta con tu matrona, ginecologa, pediatra o profesional sanitario de referencia. Si quieres revisar tu situacion con calma, puedes reservar una consulta online con Elena.
